Constructivismo empresarial


¿Enfoque, herramienta o metodología?

Entendemos por enfoque la perspectiva, el modo de concebir la realidad en términos generales. Así, el enfoque conductista centra su vista en las conductas observables de las personas y en la relación con los estímulos que, supuestamente, las determinan. En este sentido, se podría afirmar que dicho enfoque es determinista porque atribuye a ciertos elementos específicos la capacidad de explicar y predecir la conducta humana. Esto mismo podría señalarse de los determinismos basados en los genes u otros.

Las herramientas no tienen estas connotaciones teóricas; de algún modo, están libres de contenidos, son un procedimiento.  Sin embargo, algunas herramientas (entrevista, test, observación directa, etc.) son más congruentes con algunos enfoques y no con otros.  Por ejemplo, la observación directa es muy adecuada en el enfoque conductista.  Mucho menos adecuada es la entrevista o el análisis introspectivo.

La expresión “metodología” es la que genera más confusión. Para algunas personas, metodología es un modo de proceder, derivado de un enfoque, que define rigurosamente los procedimientos y objetivos específicos.  Así, en el conductismo, el objetivo específico consiste en determinar la relación entre estímulos y respuestas, y para ello usa la observación directa. Esto respecto al modo de investigar. También existe una metodología de enseñanza conductista, que emplea estímulos (“refuerzos”) para generar las conductas deseadas.

Sin embargo, no todas las “metodologías” tienen este carácter tan restringido.  Hay metodologías que consisten en principios metodológicos que se aplican permanentemente, aunque no estén ligadas a procedimientos rigurosos. Por ejemplo, la investigación-acción que aplican algunos profesores cuando hacen clases y que emplea como herramienta el ensayo-error.  En resumen, podemos definir metodología como un modo de proceder derivado de un enfoque. Solamente hasta ahí la definición.
 

El enfoque constructivista

El enfoque constructivista surge en la psicología, a partir de autores como Piaget, Vigotsky, Luria, Brunner, Ausubel, etc.  Ellos sostienen que el ser humano adquiere sus conocimientos (en sentido amplio: contenidos y procesos intelectuales) en un proceso constructivo complejo. Rechazan las explicaciones deterministas y asignan, incluso al azar, un cierto papel. Lo que explica la conducta humana en un momento determinado es el proceso previo, es decir, el conjunto de conocimientos adquiridos anteriormente y no los genes o el ambiente (aunque éstos participan del proceso). La mirada está puesta, entonces, en describir el proceso de desarrollo para poder predecir y guiar el desarrollo futuro. Este enfoque alcanza a la política, la psicología, la empresa, etc. En general, consiste en reemplazar las visiones deterministas y simplistas (que atribuyen a una sola causa la explicación de los fenómenos) por una visión compleja, que atribuye a varias causas interactuando y con el componente dinámico incluido.  Además, considera y da un valor central a la historia particular (proceso) del sujeto (sea persona o institución).

Respecto a la empresa, una visión constructivista, supone conceptualizarla como un ser complejo en un proceso dinámico, donde no caben las pre-determinaciones rígidas. La empresa se mueve centralmente por objetivos y no por procedimientos (esto no significa que no los haya). En la práctica, en un enfoque constructivista la planificación es tentativa, se va modificando en aras del cumplimiento óptimo de los objetivos. Un análisis constructivista de la empresa se focaliza en describir su desarrollo, su experiencia, el modo en que han hallado solución a los problemas, en definitiva, describe los procesos reales de trabajo.

 
La metodología constructivista


Los principios de acción que guían la metodología de levantamiento de competencias bajo un enfoque constructivista, podemos sintetizarlos en los siguientes:

    -  inducción

    -  metodología como proceso

La inducción no es propia de esta metodología (el conductismo también lo es en su etapa de investigación), sino una exigencia.  La inducción contribuye a la no pre-determinación, un acercamiento a la realidad de los procesos y de las competencias (De allí la expresión “levantamiento”). Cuando se determinan competencias racionalmente, por ejemplo, puede perderse importante información respecto a cómo son los procesos en realidad, cómo se han ido construyendo, más allá de lo planificado previamente. Es importantísimo no confundir la realidad tal cual se ha ido desplegando en el trabajo de los pre-conceptos, las ideas que se tienen de ella, muchas veces sesgada por la cotidianidad y la falta de una reflexión formal  acerca de ella.

Por otra parte, es difícil que alguna persona maneje tanta información como para predecir el devenir de un proceso, considerando que los procesos de trabajo forman parte de la conducta humana, la cual siempre conlleva un cierto nivel de impredecibilidad.

Ser inductivos en nuestra metodología, entonces, asegura una mejor comprensión de la complejidad de los sistemas. No hay que confundir el intento por simplificar el manejo de la información con el simplismo de no considerar la complejidad de ella, como en ciertas visiones en que la competencia no aparece ligada al trabajo operativamente, o es entregada de manera transversal, no reconociendo la especificidad de los conocimientos, habilidades o actitudes que requieren diferentes situaciones de trabajo.

El proceso de levantamiento de competencias es un proceso. Esto puede parecer obvio al enunciarlo, pero en la práctica no siempre opera. Hay que observar que la metodología constructivista es sofisticada, supone un nivel de autocognición del sistema: ella misma se concibe como un proceso dinámico y no determinado.  Si decimos que la mente de las personas tiene un carácter dinámico y que es un proceso complejo, recursivo, que depende solo del mismo proceso y su devenir, debemos aplicar ese mismo concepto al modo en que actuamos al levantar competencias.

No podemos operar funcionalmente o limitar las posibilidades recursivas mientras aplicamos la metodología. La nuestra es una metodología que se adapta a las situaciones de modo inteligente y que emplea el consenso con los clientes y recoge la cultura de cada uno al construirse en el camino. No nos pidan recetas, pídannos ojos abiertos, objetivos claros, diálogo permanente, habilidad para adaptar la metodología sin violar los principios aquí expuestos. En definitiva, pídanle al proceso que se comporte como un proceso inteligente que se está construyendo permanentemente en pos de optimizarse a sí mismo. Y eso es una metodología clara.